viernes, abril 20, 2007

El pensamiento insignificante

El pensamiento insignificante

Carlo Frabetti

Quienes ingenuamente creyeron –o tendenciosamente fingieron creer-- que entre Darwin, Marx y Freud lo habían explicado todo, se merecían el vapuleo antidogmático de los mal llamados “postmodernos” (puesto que de “post” tienen muy poco: “tardomodernos” sería más adecuado, o “neodecadentes”). Pero, en su desmedido afán relativizador, los supuestos cazadores de dogmas acabaron mordiéndose la cola y, en última instancia, autodevorándose, como la consabida sentencia “Todas las reglas tienen excepciones” (puesto que dicha afirmación es, obviamente, una regla, también tendrá excepciones y habrá, pues, reglas sin excepciones; por lo tanto, si la afirmación es cierta, entonces es falsa). Si todo es relativo, también lo es el relativismo, luego no todo es relativo...

Una de las más conocidas manifestaciones (o formulaciones) de la Weltanschauung tardomoderna es el “pensamiento débil” propugnado por el filósofo italiano Gianni Vattimo. La fórmula es atractiva y despierta inmediatamente nuestras simpatías, nuestra tendencia a ponernos al lado del débil frente al fuerte, al que, mediante una metonimia casi automática, identificamos con la prepotencia y la agresión. Pero no hay que confundir la fuerza, que es la capacidad para mover o modificar algo, con el abuso de dicha capacidad. De hecho, el pensamiento más “fuerte” en sentido literal (es decir, el más operativo) del que disponemos es el pensamiento científico, que es a la vez el menos impositivo, el menos dogmático; la ciencia no pretende enunciar verdades absolutas y definitivas, sino solo conclusiones provisionales; nos propone modelos parciales continuamente sometidos a revisión, y en ello reside su enorme fuerza transformadora. Nada que ver con las teorías sociopolíticas o psicológicas que pretenden explicarlo todo a partir de unos cuantos principios generales o en función de una fórmula lapidaria (como “la economía es el motor de la Historia” o “la conducta humana está dominada por la libido”), teorías que los tardomodernos y los relativistas culturales han criticado con sobrada razón.

Con razón pero, en general, sin medida ni autocrítica, cayendo a menudo en el error contrario: como no es posible explicarlo todo, no se puede explicar nada; como el pensamiento no es omnipotente, es impotente; como durante mucho tiempo nos han impuesto formas de pensar rígidas y coercitivas, no hay que aceptar ninguna disciplina mental. La consigna implícita (y a veces explícita: Vattimo lo ha expresado en alguna ocasión con estas mismas palabras) del intelectual tardomoderno es: “Quiero poder pensar una cosa y su contraria”. Y la fórmula, una vez más, es atractiva, sugiere una envidiable situación de libertad mental absoluta. Pero es la misma libertad vacía --la libertad del vacío-- que reclama la paloma de Kant al quejarse de que el aire frena su vuelo.

Porque, en última instancia, ¿qué significa “pensar una cosa y su contraria”? Si nos referimos a contemplar todas las posibilidades y a emparejar cada tesis con su antítesis, no hemos inventado nada nuevo: es la vieja dialéctica de Hegel, directamente inspirada en el método científico y adoptada por Marx y Engels (de hecho, algunos tardomodernos en realidad son marxistas vergonzantes que en vano intentan matar al padre, cuando lo que hay que hacer es tragárselo vivo). Y si por “pensar una cosa y su contraria” entendemos pensar a la vez que dos más dos son cuatro y que dos más dos no son cuatro, entonces no estamos diciendo nada, la frase carece de sentido (es un “contrasentido”, una mera contradicción in términis); es una fórmula literalmente “insignificante”, puesto que no tiene ningún significado operativo, o tan siquiera propositivo.

No es casual la relación de amor-odio (o fascinación-rechazo) que a menudo mantienen los pensadores tardomodernos con la ciencia, cuya potencia parecen envidiar a la vez que repudian su rigor. Esta relación contradictoria no es más que un reflejo de las propias contradicciones internas del tardomodernismo, y a veces se manifiesta como apropiación indebida de la terminología y los modelos científicos (las burdas divagaciones topológicas de Lacan o la hueca retórica cientifista de Baudrillard son claros ejemplos de ello, por no hablar de la pedante y necia utilización de adjetivos como “entrópico”, “estocástico” o “gödeliano”, tan frecuente entre los intelectuales europeos de las últimas décadas).

Al igual que los surrealistas (también ellos hijos pródigos de Marx y de Freud), los tardomodernos pretenden librarse de todas las ataduras, de todas las reglas; pero, al contrario que los surrealistas, no quieren admitir que eso solo es posible en el inaprensible mundo de los sueños, en un paraíso trivial y regresivo en el que el pensamiento confunde la independencia con la incontinencia y, para poder creerse libre de decirlo todo, acaba por no decir nada.




Bueno, ya se que es un tochazo que no interesará lo más mínimo a nadie, pero desde mi punto de vista es espectacular. Poco que añadir. Una reflexión tremenda sobre las posturas filosóficas postmodernas. Aunque yo la amplio un poco más, ya que me rodea genteque sin tener ni puta idea de lo que son, comparte bastante preceptos de estas teorías. Me ha resultado muy gracioso. Yo no lo habría dicho mejor.

Por cierto, es muy curioso, el señor Carlo Frabetti es un escritor y matemático italiano, residente en España. Casi siempre escribe en castellano, y aunque yo lo he conocido hace muy poquito tiempo y apenas he leído unos cuantos artículos suyos, el caballero tiene una vida profesional sorprendentemente productiva. A parte de artículos de este estilo, tiene mucha literatura infantil y ha creado varios programas de televisión. Entre otros, y aquí lo curioso, la archiconocida Bola de Cristal. Lo dicho, curiosa la productividad y la variedad de disciplinas.

11 comentarios:

Tomás dijo...

"“Todas las reglas tienen excepciones” (puesto que dicha afirmación es, obviamente, una regla, también tendrá excepciones y habrá, pues, reglas sin excepciones; por lo tanto, si la afirmación es cierta, entonces es falsa). Si todo es relativo, también lo es el relativismo, luego no todo es relativo"

Esta frase es demoledora, me he sentido muy identificado con el menda éste al leer su texto.

y con esta otra frase en concreto también me he identificado por los acontecimientos que me han ocurrido ultimamente:

"...nuestra tendencia a ponernos al lado del débil frente al fuerte, al que, mediante una metonimia casi automática, identificamos con la prepotencia y la agresión. Pero no hay que confundir la fuerza, que es la capacidad para mover o modificar algo, con el abuso de dicha capacidad"

Besitos Dio, me ha molao tu post.

kornikabrosalvaje dijo...

jejejeje, vaya tela

Pablo =) dijo...

Pues no había oído hablar de los "tardomodernos", pero al parecer son unos pringadillos no?

"de hecho, algunos tardomodernos en realidad son marxistas vergonzantes que en vano intentan matar al padre, cuando lo que hay que hacer es tragárselo vivo"
(esta frase me ha gustado bastante, ya la había leído alguna vez, me mola :).)

De todos modos, pese a lo que este menda diga, yo sigo con ganas de leer algo del Gianni Vattimo ese :P. Ya cuando tenga tiempo y eso le echaré un ojo y pondre por aquí algo de él, porque tenía entendido que era algo más que un "pedante tardomoderno", tal y como lo pone este.
One kiss!

\ºDiabla_Explosiba16º/ dijo...

ajajaja valla toxo mierda ke ni tu sabes ke pone hay, ke vas de listo no?

Vicen Dio dijo...

Amigo Paul, por lo (poco todavía) que me he podido documentar el postmodernismo (tardommodernismo como le llama este señor) es una corriente filosófica que surgió en Francia en los setenta. Es de corte relativista, y por lo visto sus autores son muy crípticos. Sus detractores los acusan de usar un lenguaje retórico y retorcido para acabar sin decir nada.

A ver si me animo mañana y os pongo una putadita que les hizo un físico llamado Sokal.

\ºDiabla_Explosiba16º/, mi vida, veo que has aprendido a quitar las la mayúsculas. Muy bien cariño. Mañana te enseño a usar el aseo, vale?

Dios mio que asco de niña...

Un saludo

kornikabrosalvaje dijo...

si es muy maja, a pesar de que no entra a mi blog,que ya me gustaria a mi que entrara a insultarme leches

raul dijo...

Tengo un poco reventadas las neuronas y me ha costado un poco leerme el post... de hecho, no he llegado al final (mañana lo termino, una vez duerma, y duerma y vuelva a dormir), pero la primera mitad me ha parecido muy interesante.

A mí tb me ha impactao lo de las reglas y las excepciones... enrevesado pero cierto.

P.D: Dios, comentaría (al menos, lo intentaría) algo ingenioso, o divertido o sabio, pero... no.

\ºDiabla_Explosiba16º dijo...

HABER KIEN ME YAMO PUTA DE BAR DE CARRETERA EN LA PAGINA DE LA PAVA KE TB ME TIENE EMBIDIA I HABECES ME YAMA RETRASADA E E E EEEEE ? POS ENTONSES KOGE Y KAYATE LA BOKA I TE DIRE LO KE ME SALGA DE LA XONA PENKOWARRO HEBY DUXATE HABER SI ESPAVILAS

vicendio dijo...

\ºDiabla_Explosiba16º/ mi vida, yo te dije puton verbenero, lo de puta de bar de carretera te lo estas diciendo tu solita... por algo sera. Trabajas en alguno infraser?

Me gustaria ver una foto tuya, pobre desgraciada, para poder descojonarme de ti en tu puta cara de niñita pre-adolescente si alguna vez tengo mala suerte y nos cruzamos por la calle.

He visto en el blog de "esa que te tiene envidia" que vas a 3º de la ESO... ohh que tierno! Una disyuntiva: en tu pueblo no hay centros de educacion especial o el sistema educativo esta todavia peor de lo que parece.

Un saludo, gilipollas.

P.D.: Has comentado a las 4 de la mañana, puta, salias de currar o algo?

kornikabrosalvaje dijo...

jejejeje,toda la noche jodiendo como una perra en celo y luego entra aki a seguir jodiendo, jajajaja

Yhandros dijo...

Buen post.
Como siempre, llego tarde. :D
Me podrías dar un toque al móvil cuando escribas algo nuevo.
Creo conocer a algún pseudo-tardomoderno (siempre se puede rizar el rizo), tal y como los describe el autor. Con menos habilidad (tampoco necesitan más) quizás y con un claro objetivo: hacerse lo suficientemente interesante y quien sabe, aturdir lo suficiente a la presa para tal vez echar un polvo.
Y en efecto, si sigues con un mínimo de atención su disertación, es seguro que al final te encontrarás con incoherencias y contradicciones que te hacen reir.