jueves, abril 26, 2007

Maqueta: Bueno, bonito, barato...

Bueno, pués ya está. Después de meses de preparación, ayer llegó el día de entrar al estudio a grabar nuestra maquetilla. Día muy esperado por nosotros y que, a pesar de que tuvo algunos momentos de tensión, al final se salvó con un resultado, en mi opinión, bastante aceptable.

Como todos sabréis, grabamos con el Crea Joven. Esto supone: grabar dos temas en 8 horas. Es un suicidio para cualquier grupo, pero los concursos son así, por lo que no tenemos otra. En parámetros standard teníamos 5 horas de grabación, 2 de mezcla y 1 de masterización. Poco tiempo, pero que tiene que ser suficiente para plasmar todo lo que tengas que plasmar.

La grabación no fue excesivamente bien. Empezamos más o menos a tiempo, pero nos retrasamos una barbaridad. Sobre todo grabando guitarras, que estuvimos 3 horas y media, lo que es una exageración teniendo el cuenta que teníamos 5 horas. Al final estuvimos grabando casi 7 horas, lo que hizo que la mezcla se resintiera bastante (gracias a Dios, Carlos, el chaval que nos grabó, se portó bien con nosotros y se quedó una hora más, con lo que tuvimos 1 hora de mezcla y 1 de masterización, y no 1 para las dos cosas). En cualquier caso, este es un aspecto que trastocó bastante la grabación, ya que fomentó el nerviosismo y hubieron cosas raras por ahí. En el futuro, esperemos que se mejore este aspecto.

Cada uno grabó lo suyo, como es normal, y yo puedo hablar de mis sensaciones. En general me sentí bien grabando, como casi siempre, aunque yo tuve que pagar en parte el retraso acumulado y grabar todas las voces en media hora, lo que hizo que quedasen partes sin retocar lo suficiente y algunos problemillas de volumen. Pero aún así, creo que no he salido muy mal parado del todo y ha quedado una cosa decente con algunos momento bastatne buenos.

Después de grabar mis partes hicimos las mezclas rápidamente y la masterización aún más. Creo que a pesar de que todos pensábamos que nos podría haber salido mejor, conforme íbamos escuchado los temas completos, nos íbamos animando, hasta llegado el punto en el que nos gustaban, y nos gustan, de verdad los temas.

Y ya está. Sólo queda que lo escuchéis, y gracias a Pablo que lo subió y al cual se la copio (xDD), aquí la tenéis:

(Como soy un cenutrio y he sido incapaz de poner el botón directamente en el comentario, o dejo el link. En la página a la que os lleva veréis que pone Räyden y debajo un botón de Play. Pués 1 + 1 = 2. Le dáis al Play y se oye)

Räyden

Räyden - Epílogo (El Color del Silencio)

Música: Tom, Paul y Vicen
Letra: Tom y Vicen
Arreglos: Räyden

Räyden somos:

Vicen: voz y coros
Tomás: Guitarra
Juan: Guitarra
Carlos: Bajo
Pablo: Batería


Espero que os guste. Un saludo.

viernes, abril 20, 2007

El pensamiento insignificante

El pensamiento insignificante

Carlo Frabetti

Quienes ingenuamente creyeron –o tendenciosamente fingieron creer-- que entre Darwin, Marx y Freud lo habían explicado todo, se merecían el vapuleo antidogmático de los mal llamados “postmodernos” (puesto que de “post” tienen muy poco: “tardomodernos” sería más adecuado, o “neodecadentes”). Pero, en su desmedido afán relativizador, los supuestos cazadores de dogmas acabaron mordiéndose la cola y, en última instancia, autodevorándose, como la consabida sentencia “Todas las reglas tienen excepciones” (puesto que dicha afirmación es, obviamente, una regla, también tendrá excepciones y habrá, pues, reglas sin excepciones; por lo tanto, si la afirmación es cierta, entonces es falsa). Si todo es relativo, también lo es el relativismo, luego no todo es relativo...

Una de las más conocidas manifestaciones (o formulaciones) de la Weltanschauung tardomoderna es el “pensamiento débil” propugnado por el filósofo italiano Gianni Vattimo. La fórmula es atractiva y despierta inmediatamente nuestras simpatías, nuestra tendencia a ponernos al lado del débil frente al fuerte, al que, mediante una metonimia casi automática, identificamos con la prepotencia y la agresión. Pero no hay que confundir la fuerza, que es la capacidad para mover o modificar algo, con el abuso de dicha capacidad. De hecho, el pensamiento más “fuerte” en sentido literal (es decir, el más operativo) del que disponemos es el pensamiento científico, que es a la vez el menos impositivo, el menos dogmático; la ciencia no pretende enunciar verdades absolutas y definitivas, sino solo conclusiones provisionales; nos propone modelos parciales continuamente sometidos a revisión, y en ello reside su enorme fuerza transformadora. Nada que ver con las teorías sociopolíticas o psicológicas que pretenden explicarlo todo a partir de unos cuantos principios generales o en función de una fórmula lapidaria (como “la economía es el motor de la Historia” o “la conducta humana está dominada por la libido”), teorías que los tardomodernos y los relativistas culturales han criticado con sobrada razón.

Con razón pero, en general, sin medida ni autocrítica, cayendo a menudo en el error contrario: como no es posible explicarlo todo, no se puede explicar nada; como el pensamiento no es omnipotente, es impotente; como durante mucho tiempo nos han impuesto formas de pensar rígidas y coercitivas, no hay que aceptar ninguna disciplina mental. La consigna implícita (y a veces explícita: Vattimo lo ha expresado en alguna ocasión con estas mismas palabras) del intelectual tardomoderno es: “Quiero poder pensar una cosa y su contraria”. Y la fórmula, una vez más, es atractiva, sugiere una envidiable situación de libertad mental absoluta. Pero es la misma libertad vacía --la libertad del vacío-- que reclama la paloma de Kant al quejarse de que el aire frena su vuelo.

Porque, en última instancia, ¿qué significa “pensar una cosa y su contraria”? Si nos referimos a contemplar todas las posibilidades y a emparejar cada tesis con su antítesis, no hemos inventado nada nuevo: es la vieja dialéctica de Hegel, directamente inspirada en el método científico y adoptada por Marx y Engels (de hecho, algunos tardomodernos en realidad son marxistas vergonzantes que en vano intentan matar al padre, cuando lo que hay que hacer es tragárselo vivo). Y si por “pensar una cosa y su contraria” entendemos pensar a la vez que dos más dos son cuatro y que dos más dos no son cuatro, entonces no estamos diciendo nada, la frase carece de sentido (es un “contrasentido”, una mera contradicción in términis); es una fórmula literalmente “insignificante”, puesto que no tiene ningún significado operativo, o tan siquiera propositivo.

No es casual la relación de amor-odio (o fascinación-rechazo) que a menudo mantienen los pensadores tardomodernos con la ciencia, cuya potencia parecen envidiar a la vez que repudian su rigor. Esta relación contradictoria no es más que un reflejo de las propias contradicciones internas del tardomodernismo, y a veces se manifiesta como apropiación indebida de la terminología y los modelos científicos (las burdas divagaciones topológicas de Lacan o la hueca retórica cientifista de Baudrillard son claros ejemplos de ello, por no hablar de la pedante y necia utilización de adjetivos como “entrópico”, “estocástico” o “gödeliano”, tan frecuente entre los intelectuales europeos de las últimas décadas).

Al igual que los surrealistas (también ellos hijos pródigos de Marx y de Freud), los tardomodernos pretenden librarse de todas las ataduras, de todas las reglas; pero, al contrario que los surrealistas, no quieren admitir que eso solo es posible en el inaprensible mundo de los sueños, en un paraíso trivial y regresivo en el que el pensamiento confunde la independencia con la incontinencia y, para poder creerse libre de decirlo todo, acaba por no decir nada.




Bueno, ya se que es un tochazo que no interesará lo más mínimo a nadie, pero desde mi punto de vista es espectacular. Poco que añadir. Una reflexión tremenda sobre las posturas filosóficas postmodernas. Aunque yo la amplio un poco más, ya que me rodea genteque sin tener ni puta idea de lo que son, comparte bastante preceptos de estas teorías. Me ha resultado muy gracioso. Yo no lo habría dicho mejor.

Por cierto, es muy curioso, el señor Carlo Frabetti es un escritor y matemático italiano, residente en España. Casi siempre escribe en castellano, y aunque yo lo he conocido hace muy poquito tiempo y apenas he leído unos cuantos artículos suyos, el caballero tiene una vida profesional sorprendentemente productiva. A parte de artículos de este estilo, tiene mucha literatura infantil y ha creado varios programas de televisión. Entre otros, y aquí lo curioso, la archiconocida Bola de Cristal. Lo dicho, curiosa la productividad y la variedad de disciplinas.

lunes, abril 16, 2007

Conductores Suicidas

Es curioso como el tiempo va reorganizando las cosas por más que nos empeñemos en que no sea así. Da igual lo que hagamos, lo que queramos hacer o lo que aparentemos, al final todos somos como somos... y la cabra tira al monte. De todas formas, hoy no me apetece reirme de lo que veo a mi alrededor, aunque cada vez sea más kafkiano, ni reprochar, ni reprochame, las gilipolleces que he visto o que he podido hacer. Y no me apetece sencillamente porque el tiempo ha tenido a bien el organizar las cosas a mi alrededor de forma que me llenen. Que me tengan contento. Que me hagan feliz.

Por primera vez en bastante tiempo creo que me he reencontrado con el equilibrio. Profesionalmente siento que avanzo. Cada día aprendo más, el mes pasado me subieron el sueldo, hoy me llaman para decirme que mi contrato pasa a ser indefinido, etc. Mi grupo, nuestro grupo, me gusta. Me gusta y además creo que se va acercando al buen camino. Estamos ahí. Y personalmente no podría ser mejor. Buenas compañías, muy buenas y muy buenos ratos.

Pero sobre todo, sobre todos, está ella. Por ella me despierto cada mañana. Y por fin, después de mucho luchar, después de muchas batallas, parace que hemos encontrado el equilibrio. Y no me equivoqué. Es todavía mejor de lo que esperaba. El resto de aspectos de mi vida dependen de este, por lo que también están bien.

Por todo esto no puedo más que reirme de cuando era un conductor suicida. De esa época ya no queda más que alguna cicatriz, algún recuerdo borroso y unos cuantos millones de neuronas menos. Hay quién se empeña en seguir viviendo ahí, en no evolucionar. Cada palo que aguante su vela.

Pues nada más. Como en el anterior post me dijísteis que era un pesimista, aquí pretendo demostrar que no. De todas formas, ahora que lo pienso, deicr que estoy bien es un suicidio en si mismo. Ya que de todos es sabido que una vez que lo dices, las cosas empiezan a joderse. Pero bueno, sobreviviremos.

Os dejo aquí un crítica que nos hicieron al concierto con Dark Moor. Voy a pasar por alto otra que hubo por ahí. Básicamente porque dudaba de mi espectacular belleza y porque en esta me ponen mejor xDD... A mi y a vosotros.

http://www.todoconciertos.com/cronicas2007/24-03-07.htm

Que lo disfrutéis. AH... y vosotros, ¿cómo estáis?