miércoles, diciembre 27, 2006

The Otherside

Gerald Ford, Augusto Pinochet, Luarent Postigo, Rocío Jurado... estos son sólo algunos de los nombre de las personas que han fallecido este año. Algunos, los pobres, han sido famosos en vida, pero realmente, y por muy artistas que sean, han tenido pocas implicaciones en la vida real de la gente. Algún fanático obsesionado, alguna cabeza desesperada por la tortura de alguna cación y... poco más. Así que poco o nada lo puede sentir uno, ni alegrarse, supongo. Que su Dios los tenga en su gloria, y santas pascuas.

Luego están los otros, los que para bien o para mal, han influido en la vida de miles, millones de personas. Pero como en este año no recuerdo ningún fallecido memorable, ni que vaya a ser recordado por sus buenas acciones hacia sus congéneres, me voy a centrar, básicamente, en los hijos de puta. Gente, que ya no es que se merezca la muerte, es que no se merece haber nacido. Esto me lleva a una pregunta, famosa por cierto, que se podía aplicar, cambiando el protagonista, a los hijos de puta a los que me reiero: ¿Si encontrases a Hitler en 1935 y llevases una pistola, lo matarías? ¿Lo harías con Pinochet en 1972? Yo tengo claro que si, pero, ¿Y vosotros?

Le estoy dando vueltas a esto de la muerte, y de los personajillos que mueren, porque ví hace poco a una simpatizante del señor Augusto clamando por una muerte y ceremonias dignas para su comandante. ¿Muerte digna señora? Con dignidad no se muere señora, con dignidad se vive, y dudo mucho que su amado general se haya ganado en vida ni siquiera un hoyo donde caerse muerto.

Dijo Max Weber que el estado en el ente que ostenta el monopolio sobre la violencia legítima, y dentro de esa violencia legítima se encuadra la pena de muerte. Es otra forma de morir. Por convicciones estoy en contra, pero a efectos prácticos, mi conciencia está más aliviada cuando muerte un asesino o un violador en serie y pienso en sus respectivos asesinados y violados. Es más, me cuesta mucho creer que alguien se pueda sentir afligido porque muera alguién así. Creo que en el fondo, ese cabroncete neo-liberal que todos llevamos en mayor o menor medida dentro, ríe con una estruendosa carcajda cuando alguno de estos palma.

¿Y vosotros... cómo véis esto de la muerte?

jueves, diciembre 21, 2006

Jesucristo Superstar

Y es que eso es lo que es, una super estrella. Es el fenómeno mediático más importante de la historia. Un producto de publicidad, y ¿qué es la publicidad? Pués el arte de hablar de algo que no estás vendiendo para terminar vendiendo algo de lo que no has hablado. ¿Salvador? ¿Un mártir por la humanidad? Yo creo que no. Un hombre listo, redeado de gente que podría dar clases de marketing a cualquier super publicista de hoy en día, pero nada más. ¿La bondad personificada? ¿Vosotros creéis que si? Yo tengo la teoría que el Jesucristo del Siglo XX es un tal Adolf Hitler (casulamente también tenía a su lado a un tal Goebbels haciendo publicidad, casi nada).

Si lo tomamos con humor... básicamente proponían lo mismo. La salvación para un pueblo, una manera de pensar que cambia un poquillo los esquemas de la época... vamos lo que tiene que prometer un mesías para serlo de verdad. Además, en número de asesinatos, gana el judío con superpoderes por goleada.Pero el problema no son ellos, ni lo que digan. El problema lo tenemos nosotros por creernoslo. Ellos hacen su trabajo, independientemente de que sea un mandato divino o los deliros de un austríaco acomplejado. Somo nosotros lo que tenemos la responsabilidad de pensar, cojones. No podemos adormecernos ni olvidar, aunque sea Navidad.

No es mi intención escribir una soflama anticatolicista, ni mucho menos. Pero es que estaba pensado en como una organización (la Iglesia) que se supone que posee la verdad absoluta y en la que su lider tiene, literalmente, el don de la infalibilidad, ha podido cambiar tanto su discurso a lo largo de lo siglos. Se ha negado a sí misma tantas veces y ha renunciado a tantas cosas, que no sé a que tipo de ejercicio mental recurrirá para autoconvencerese de que sigue siendo la heredera legítima de esos padres de la Iglesia, de esos hombres que vivieron en el siglo I y con los que ahora ya no tienen absolutamente nada que ver.

Pero lo realmente triste es que tenga 800 millones de seguidores en el mundo. Y no es por la publicidad, no puede ser; ni por adaptarse a los tiempos, no puede ser; es porque, directamente, somos gilipollas. ¿De verdad se puede creer en esto todavía? ¿Es por tradición o es un problema de riego? No lo entiendo, y las cosas que no entiendo me chinchan. Daría el brazo del Tomás por que entrase algún seguidor del catolicismo para explicarmelo.

Tampoco entiendo la gilipollez esa de "creo en Dios pero no en la Iglesia". Pues te felicito amigo, ya que o eres el protagonista de la serie de libros "Caballo de Troya" o tienes el don de la conexión inalámbrica con Dios (algo que en tu caso yo aprovecharía), porque precisamente la única referencia (salvo que seas un estudioso) que tienes de Dios es la Iglesia. Ella te lo ha mostrado desde pequeño, y tu imagen de él es la que ella te ha dado y con la que ella está identificada, asi que si creer en él y no en ella es inconsistente salvo que seas algo de lo que he dicho anteriormente.

Y tu.. ¿qué opinas?

martes, diciembre 19, 2006

Tan alta como la luna...

Humildad... falta de humildad. He oído esta frase muchas veces últimamente. Tanto referida a mi, como referida a otras personas. Vaya por delante que no creo que nadie tenga la suficiente autoridad moral para exigirle humildad a otro, porque quien no se crece cuando es cuperior en algo o simplemente algo le va bien, es que no es humano. Igual que nos duele que nos ganen o que las cosas nos vayan mal. A todos nos gusta ganar, ser lo mejores, los más grandes... el problema es nuestra forma de afrontarlo. Según lo sinceros que seamos, lo aceptaremos de forma realista o... ejem... humilde.

De todas formas, hay quie se atreve a dar lecciones morales en este tema. Y yo, parafraseando a un grande, me pregunto ¿humildad?, cuando me la exigen, ¿se refieren a la humildad genuina, con todas sus inseguridades, dudas y el cuestionarse a uno mismo o a la humildad cortés y condescendiente, de cara a la galería, que lucen precisamente los que más capacitados se ven para este tipo de juicios? La humildad, la de verdad, es útil si te equivocas mucho, pero no sirve de nada cuando tienes razón. La otra, es útil, si eres del grupo de personas que valora más una buena cara que la sinceridad.

Por otra parte, a veces se confunde la fe en uno mismo con la poca modestia. A veces se cree que alguien seguro de si mismo, ambicioso, que lucha por lo que cree y que defiende lo que quiere con uñas y dientes, peca de egoísmo, que sólo piensa en si mismo, que la única persona que le importa en el mundo es él y que no le importan los demás. Si lo de la humildad ya me parece como para plantearselo, esto me parece una gilipollez de campeonato. La mayoría de las veces, lo que diferencia a un tío normal de un genio es precisamente esto. El creer en si mismo. Y eso nos revienta de tal modo, que intentamos atacarle por ahí, por el lado absurdo, por la modestia. Yo me lo haría mirar. El hecho de querer ser tan alto como la Luna, no quiere decir que tengas que despegar los pies de suelo. La mayoría de veces, todo esto sólo está en nuestros ojos cuando miramos hacia arriba.

Aprovecho el post para adelantar que voy a intentar seguir posteando a este ritmo, pero que voy a dejar un poco este tipo de reflexiones en voz alta por las que me ha dado ahora, y voy a intentar ir alternándolas con contenidos más digeribles. Además tengo bastantes vídeos, imágenes, mp3's, etc. Seguiremos informando.

lunes, diciembre 18, 2006

Jugando a ser Dios

Quizá una de las facetas del hombre que más nos diferencia de los animales y nos hace más genuina y singularmente humanos es la capacidad para la creación. Quizá no seamos capaces de crear algo tan trascendente como "nuestro" Señor, ni de hacer un mundo en siete días, ni de coger un hueso de, por ejemplo, pollo y hacer una... bueno, creo que me habéis entendido. No seremos capaces de todo eso, pero si que somos capace de crear.

Podemos crear miles de cosas. Desde medicamentos hasta armas químicas. Pero estas creaciones son pura necesidad, y en esto no estamos tan lejos de los animales, ya que, por ejemplo, los castores hacen diques y muchas aves hacen nidos, y también es por necesidad. Lo que nos distingue es la creación artística. Esa creación inspirada únicamente por la belleza, que quizá no tenga ninguna implicacíón importante para la vida real, pero que el artista necesita para realizarse, para ser. Esa creación que nace desde el alma, entendiendo alma como esa identidad humana que nos hace distintos al resto de criaturas de la Tierra.

El artista sangra creando. Arranca un trozo de sí mismo, se desgarra y lo ofrece al mundo en forma de arte. Y como en todo desgarro, en toda herida, el componente más importante es el dolor. Y es que es el dolor lo que, desde tiempos inmemoriales, ha hecho al hombre crear. Es el dolor lo que te espolea para sumergirte en ti mismo e intentar sacar algo para ver si con un poco de suerte, ese mismo dolor que te ha ayudado a crear, se queda encerrado en tu obra y no te atormenta más. Aún así, lo necesitas. Y si durante un tiempo no aparece, lo buscas irremediablemente para que vuelva a ti y te ayude a crear. Qúizá lo llames musa o inspiración, pero lo que realmente pides es dolor. Y la creación en sí mismas es, para el artista, un proceso tan doloroso como necesario. Es parte de él.

Yo no me considero un artista, pero aún así siempre he hecho mis cosillas y hace mucho que no creo práticamente nada. En mi vida no hay dolor. Y eso es porque, aunque parezca una paradoja, tristemente, soy feliz.

viernes, diciembre 15, 2006

Calma y Tranquilidad

El estrés es un compañero de viaje incómodo y la preocupación es la puta que lo alenta a estar encima de ti ofreciéndole placeres mundanos sólo por que te mantenga taquicárdico y con un nudo en el estómago. Son insaciables, pero... nosotros hemos aprendido a domarlos. ¿Cómo? Pués con calma y tranquilidad. Relajándonos.

Hay a quién le da por hacer deporte, a otros les gusta hacer una escapadita, hay quién se va a un balneario, hijos de puta que pegan a sus mujeres, pelones que dan palizas en nombre de la pureza de raza. Hay quien crea y quien destruye. Personas que ocupan su tiempo con mil absurdas aficiones y otras que prefieren meterse en la cama, hacer una coraza con las sábanas y despedirse temporalmente del mundo. Conozco lo que es emborracharse hasta caer y, por desgracia, también sé lo que es intentar escoderte detrás de una montaña de blanca. Hay miles de formas, pero todos buscamos lo mismo... relajación.

Puede sonar raro, pero aquí, el menda, se relaja pensando. Exacto, pensando. Ni más ni menos. Dándole vueltas a las cosas, reflexionando. De cosas importantes o de auténicas gilipolleces. De cosas que me afectan y de otras que me importan lo mismo que la próxima película de Brad Pitt. Ya sé que puede parecer absurdo. ¿Te relajas dádole vueltas a lo que te preocupa? Pués si. Es como intentar vencer el vértigo montandote en una noria, pero a mi me funciona. Además, a veces hasta soluciono cosas y todo. Pero si no, como ahora, al menos acabo en la gloria. Pensad, chicos, pensad.

jueves, diciembre 14, 2006

De pieles de cordero

Hay cosas que no tienen explicación y otras que es mejor que no la tengan. En cualquiera de los dos casos, y sea para mejor o para peor, la explicación ni condena ni redime, simplemente intenta dar sentido racional a un hecho... a veces ni eso. Hay también, quien usa la explicación como forma purga o de jabón, ya no sólo para limpiar su imagen, sino para limpiar su conciencia, cosa que la convierte en un practicamente en un chivo expiatorio autofabricado. Hago algo mal y me autoconvenzo creyéndome mi propia explciación, después la cuento por ahí y a seguir como un pachá. No está mal.

Pero la realidad, al menos para servidor, es un poco distinta. Y es que a mi no me importan mis explicaciones. Me importan las de los demás. Realmente una explciación tiene el valor que quiera darle el que la recibe, ni más ni menos. La gente pregunta las cosas según la respuesta que quiere oir, y acepta las explicaciones de la forma que más le reconforta. Así que poco importa la excusa en sí. Todo depende la orejitas del que las escucha.

El problema es que, aparte de orejitas, la persona que pide y recibe explciaciones tiene ojitos, memoria... lo que vienen teniendo los humanos de fábrica; con lo que no está condicionado sólo a lo que oye, sino al entorno de lo que oye. Y , ciertamente, a un lobo esperas tener que preguntarle porque te ha dado un zarpazo, pero a un cordero, cojones, te cuesta un poco más. Salvo que al cordero le veas el colmillo, ahí la cosa empieza a cambiar. Aún así, quizá sólo le pidas explciaciones para tomar conciencia de que le has visto el colmillo y de que tienes la espalda sangrando, y que no hay nadie más, así que, amigo, ha sido el corderito el que te ha dado. ¿Jode verdad? Bueno... como hemos dicho, depende de la importancia que le quieras dar. Pero por si acaso, la proxima vez, mira bien a los colmillos, no vaya a ser que el lobo se haya puesto su disfraz.

Un beso